Hablar
de algo relevante es una tarea realmente complicada. El cine de terror, como ya dijimos en su momento, nació con el propio cine. Se
aplicaron en la gran pantalla novelas de los siglos XVIII y XIX. El
cine de terror entró en una dinámica muy buena y el género se fue
desarrollando de forma descomunal.
El problema llegó con el fin de las historias y adaptaciones de terror y el género se fue agotando. El conde Drácula o Frankenstein fueron uno de los ejemplos de estos múltiples casos. El cine de terror comenzó a perder fuelle y parecía que dicho género esta llamado a su fin.
El problema llegó con el fin de las historias y adaptaciones de terror y el género se fue agotando. El conde Drácula o Frankenstein fueron uno de los ejemplos de estos múltiples casos. El cine de terror comenzó a perder fuelle y parecía que dicho género esta llamado a su fin.
Pero
fue un hecho el que lo salvó. Este hecho se desarrolló en todo el
cine, pero hizo especial eco en el género de terror. Estamos
hablando de la aparición del color. Con su entrada en escena, no
solo se pudieron adaptar los antiguos filmes con esta nueva
aportación, sino que también el propio género mejoró en su
desarrollo debido a la posible incorporación de sangre y otros
elementos que suscitaron en el espectador sensaciones mas
estremecedoras. Fue la aparición del color el que no solo salvó el
cine de terror, sino que lo ha situado en uno de los géneros que más
gustan y más ingresos generan.
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